Este sitio web utiliza cookies para aportar una mejor experiencia de navegación y un servicio más personalizado. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Aceptar

¿Qué son las intolerancias alimentarias?

Los alimentos que lideran las intolerancias alimentarias son los productos lácteos y las harinas refinadas

Publicado el 01 de Noviembre de 2014

Una intolerancia alimentaria se produce cuando el intestino de la persona no metaboliza bien un determinado alimento y crea una toxina. La toxina queda depositada en el intestino –y, por consiguiente, desplaza la flora intestinal­– y se va multiplicando hasta dañar las paredes del mismo, que se hacen porosas. Esto tiene como resultado que las células del organismo se nutren de una toxina y el individuo no tardará en notar las consecuencias en el organismo.

 

Los efectos negativos en el organismo

La inmensa mayoría de las consecuencias son a nivel gástrico: barriga hinchada, pesadez abdominal, estreñimientos, diarreas, halitosis, malestar gástrico diario o incluso un aumento de peso de manera descontrolada que la persona no relaciona con la comida. Son menos habituales las cefaleas migrañosas.

 

Cómo saber a qué alimentos somos intolerantes y cómo tratarnos

El análisis de una muestra de sangre permite detectar a qué alimentos es intolerante una persona. Para tratar esas intolerancias hay que tomar medidas en dos direcciones. Por un lado, se deben dejar de consumir aquellos productos a los que se es intolerante durante tres o cuatro meses (la amplitud de este periodo depende del grado de intolerancia), que es el tiempo que la flora intestinal necesita para recuperarse. Al incorporar otro tipo de alimentos en la dieta, la persona se acostumbra a comer de todo, a tener una dieta más rica y variada. Al fin y al cabo, ese es el objetivo final, puesto que cada alimento nos aporta algún nutriente.

Por otro lado, hay que someterse a un tratamiento homeopático cuya función es eliminar la toxina depositada en el intestino. Ambas medidas se deben tomar a la vez y tan importante es la una como la otra.

Transcurridos unos cuatro o cinco meses, hay que volver a repetir el test. Si la persona ha seguido bien el tratamiento, puede que ya no tenga ninguna intolerancia o, en el peor de los casos, el análisis le dirá que es intolerante a unos pocos alimentos. De hecho, después del tratamiento al individuo le será fácil identificar sus pocas intolerancias alimenticias.

 

El ranking de las intolerancias alimentarias

Los alimentos que lideran las intolerancias alimentarias –aquellos que coinciden en más personas– son los productos lácteos (leche, yogures, quesos, etc.) y las harinas refinadas (bollería, galletas, pasta, etc.). Los primeros quizás deban substituirse por leche de avena, de almendras o de arroz. Las harinas refinadas seguramente deberán cambiarse por semillas o productos integrales. También es cierto que existen más intolerancias a determinados tipos de carne que al pescado, porque es más habitual el consumo de carne y el cuerpo queda sobresaturado de este tipo de proteínas.

 

Las intolerancias alimentarias no tienen nada que ver con la idea de comer sano. Incluso un alimento sano como la lechuga puede provocarlas. Y, de hecho, la lechuga es uno de los productos que a menudo aparece en los test de intolerancias.

 

Autora del artículo: M. Àngels Vidiella

Nutricionista, dietista y reflexóloga holística en FAC Centre Terapèutic Alternatiu de Catalunya