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¿Quiénes son los niños índigo?

Son personas mental, ética y espiritualmente más avanzadas y están llamados a liderar el cambio hacia una dimensión más altruista y solidaria bajo la premisa que todos sumamos para conseguir el bien común

Publicado el 15 de Diciembre de 2014

Son muchos los personajes que han pasado a la historia por ser individuos más evolucionados que sus coetáneos (Jesucristo, Beethoven, Einstein, etc.). Hoy en día, cada vez son más los niños que se caracterizan por ser intuitivos, talentosos, innovadores, capaces de recibir percepciones extrasensoriales y que están conectados con su esencia.

Estos niños son los denominados niños índigo, los cuales están llamados a romper los antiguos esquemas sociales porque están en un estado superior de la evolución humana, que se caracteriza porque los dos hemisferios del cerebro están conectados a través del córtex.

Los niños índigo no contemplan el factor de supervivencia, el cual implica una competitividad mal entendida que conlleva pasar por encima del otro con el fin de lograr una meta o unos poderes caducos. Son personas mental, ética y espiritualmente más avanzadas y están llamados a liderar el cambio hacia una dimensión más altruista y solidaria bajo la premisa que todos sumamos para conseguir el bien común.  

 

De niños índigo hay de muchos tipos pero destacaremos tres:

- Índigo índigo: aparecieron a principios del siglo XX y son los que dijeron “no” a lo antiguo. Tienen mucho empuje y son revolucionarios.

- Índigo cristal: son niños sensibles, creativos y destacan por sus valores de paz, equilibrio y unión. Aparecieron a finales de los años noventa.

- Índigo arco iris: son una mezcla de las dos tipologías anteriores porque combinan la fuerza y la sensibilidad. Muchos de los niños que han nacido en este siglo son índigo arco iris y son los que están llamados a cambiar el mundo.

 

Todos los niños índigo son personas íntegras y distinguen el bien del mal. A menudo se encuentran desubicados porque viven en una sociedad anticuada para su nivel de evolución.

 

Los niños índigo y sus padres

Los niños índigo captan lo que los adultos sienten (independientemente de lo que verbalicen) y, por ello, los padres de los niños índigo tienen un reto con la educación de sus hijos. Por ejemplo, cuando los padres les dicen: “quédate sentado y te compraré un caramelo”, los niños índigo tienen la capacidad de concluir lo siguiente: “mis padres quieren que me quede quieto porque les estoy molestando”. Como que de pequeños no saben gestionar este tipo de situaciones, muchas veces las reciben como impactos emocionales negativos.

Los niños índigo aceptan lo que les piden los adultos siempre y cuando estos últimos lo hagan a través del diálogo. Es decir, los niños índigo no hacen las cosas porque sí, motivo por el que no soportan las imposiciones. Asimismo, tampoco aceptan las mentiras.   

 

Los niños índigo y el sistema educativo

Teniendo en cuenta las características de los niños índigo, dentro del sistema educativo se pueden producir las siguientes circunstancias: que se sientan mal si el maestro les grita; que no encajen un castigo generalizado para toda la clase (tienen un sentimiento de justicia muy arraigado); que defiendan a los compañeros de clase cuando alguien se meta con ellos (les duele oír críticas hacia los demás ya que son personas altruistas); etc.

Estas y otras vivencias pueden generar bloqueos en los niños índigo. En el caso de los niños movidos, obligados a estar sentados durante horas, los bloqueos se pueden traducir en trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Por el contrario, los niños calmados, se vuelven introvertidos y pueden desarrollar bloqueos de comunicación.

El reto del sistema educativo actual es enseñar a los alumnos a conectar con su esencia puesto que los contenidos impartidos ya no interesan. De esta manera, los niños podrán desarrollar su talento natural y reinventarlo todo.

Es importante que, durante la primera infancia, los niños movidos y los niños calmados estén ubicados en clases diferentes ya que los grupos de estudiantes homogéneos permitirán a los alumnos desarrollar aquellas aptitudes que les son afines y refuercen su autoestima. Por ejemplo, los niños movidos dedicarán su tiempo a inventar juegos y a hacer construcciones, mientras que los niños calmados destacarán en actividades artísticas (música, pintura, etc.).     

Cuando la personalidad del niño ya está consolidada (a partir de los 10 años), ha llegado el momento de mezclar a los alumnos en una misma clase. Teniendo en cuenta que los niños ya estarán conectados con su esencia y desarrollarán sus aptitudes afines, podrán mostrarse como realmente son y llevar una vida plena. Este es un primer paso muy importante para avanzar hacia un mundo más colaborativo, más solidario, más altruista, menos materialista y menos competitivo.         

 

Autora del artículo: Griselda Vidiella

Directora del Centre FAC