Ocho rasgos que caracterizan a las personas que practican la resiliencia

Tal y como decíamos en el anterior artículo, a lo largo de la vida atravesamos por situaciones traumáticas (un divorcio, la muerte de un ser querido, un accidente, una discusión fuerte con un familiar o amigo, etc.) o cuotidianas (trabajar en algo que no nos gusta, llevar una vida que no nos satisface, mantener una relación sentimental que no nos llena, vivir en un sitio en el que no nos sentimos a gusto, etc.) que pueden generarnos emociones negativas.

Ante estas situaciones, podemos actuar de dos formas distintas.

1. Por un lado, podemos hacerles frente y salir reforzados de estas experiencias.

2. Y, por el otro, podemos dejar que nos venzan y que estas emociones negativas acaben traduciéndose en bloqueos energéticos. Estos bloqueos nos alejan de quienes somos realmente generándonos inseguridad, miedos y falta de autoestima, e incluso pueden llegar a generarnos alteraciones físicas y/o emocionales como ansiedad, depresión, migrañas, dolores musculares, insomnio o falta de concentración, entre otro tipo de trastornos.

Ahora bien, no siempre nos sentimos libres a la hora de elegir entre una forma u otra de actuar ya que hay varios factores que interfieren en esta decisión y que nos empujan a no hacer frente a estas situaciones como, por ejemplo, presiones sociales, prejuicios establecidos, roles que ocupamos dentro de nuestro entorno, circunstancias personales y económicas, aquello que se espera de nosotros, etc.

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Para poder liberarnos de toda esta carga que arrastramos y que nos impide afrontar y gestionar positivamente todo aquello que nos pasa, es importante eliminar previamente los bloqueos energéticos. Una vez liberados, reconectamos con quienes somos realmente y es entonces cuando recuperamos la fuerza y energía necesarias para decidir conscientemente cómo actuamos ante las dificultades con las que nos encontramos, y para retomar las riendas de nuestra vida.

En otras palabras, cuando nos libramos de estos bloqueos, adquirimos una nueva cualidad que nos permite, no sólo superar las adversidades que nos plantea la vida, sino además salir fortalecidos de ellas. Y esta cualidad recibe el nombre de “resiliencia“.

¿Qué aspectos definen a las personas que practican la resiliencia? 

« Son conscientes de sus fortalezas y debilidades »


Las personas resilientes son conscientes de sus fortalezas y sus debilidades, es decir, tienen un gran conocimiento de ellas mismas y saben usarlo a su favor. De este modo, se plantean metas y objetivos realistas y ello les permite fortalecer su autoestima y autoconfianza. Asimismo, siendo conscientes de hasta dónde pueden llegar, saben pedir ayuda cuando la necesitan.

« Son objetivas y optimistas »


Las personas resilientes ven la vida con objetividad y lo hacen a través de una óptica optimista. Son conscientes de que nada es totalmente blanco o totalmente negro, y deciden dedicar sus esfuerzos a centrarse en los aspectos positivos de las cosas. Por eso se habla de que las personas resilientes practican un optimismo realista.

« Gestionan las emociones »


Una persona resiliente sabe gestionar sus emociones y cultiva la inteligencia emocional, evitando hacerse esclava de los pensamientos “autodestructivos” generados por su mente. De este modo, la persona resiliente no intenta controlar las situaciones, sino sus emociones, y se centra precisamente en cambiar estas emociones cuando no puede modificar la realidad.

« Viven en el aquí y el ahora »


Las personas resilientes están ancladas en el presente y viven en el “aquí” y en el “ahora”. Así, no se ven interferidas ni por la melancolía del pasado ni por la incertidumbre del futuro. Tienen la capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas que les brinda cada momento de su vida otorgándoles toda su atención, pasión y entrega.

« Transforman la adversidad en oportunidad »


La creatividad es un rasgo característico de las personas resilientes. De esta manera, transforman la adversidad en oportunidad. Por ello, cuando se enfrentan a una dificultad, se preguntan: “¿Qué puedo aprender yo de esta experiencia?”.

« Se rodean de personas positivas »


Ya hemos dicho que las personas resilientes cultivan su autoestima, que es la capacidad para atraer aquello que les favorece y apartar aquello que les perjudica. Es por ello que estas personas se rodean de personas positivas y evitan a “personas tóxicas”.

« Son tenaces y flexibles a partes iguales »


Las personas resilientes son tenaces en sus propósitos y gozan de motivación para mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen. Sin embargo, son igualmente flexibles y se adaptan positivamente a los cambios. 

« Practican la empatía »


La empatía caracteriza también a las personas que practican la resiliencia ya que tienen la capacidad de percibir, compartircomprender las emociones ajenas y actuar en consecuencia.

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Todos tenemos la capacidad de desarrollar la resiliencia en nuestro día a día. Si somos resilientes, nuestra calidad de vida mejorará exponencialmente y, a pesar de que la vida nos seguirá poniendo a prueba, tendremos a nuestro alcance muchos recursos para hacer frente a situaciones que hasta ahora nos bloqueaban y que nos impedían seguir avanzando. Apostamos por la resiliencia, ¿te animas?

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