“Estaremos más cerca de una vida pacífica cuando nos sintamos conectados con otras personas y con la naturaleza”

Esta situación tan anómala que estamos viviendo a raíz de la pandemia ciertamente nos ha alejado físicamente los unos de los otros pero también ha servido para unirnos a otros niveles.

Sirviéndonos de una de las frases del autor David Baird recapituladas en el libro “Mil vías hacia una vida en paz”: “Estaremos más cerca de una vida pacífica cuando nos sintamos conectados con otras personas y con la naturaleza”.

Este espacio de tiempo que estamos teniendo para invertir la mirada y enfocarnos hacia adentro ha hecho aflorar la solidaridad entre todos y se han manifestado de forma espontánea valiosísimas cualidades como el altruismo, así como las actuaciones proyectadas para el bien de todos los seres.

En este sentido, surge una reflexión al respecto basada en la concepción de que todos estamos interrelacionados y que, en el fondo, compartimos una misma naturaleza, una misma esencia.

todos-somos-uno

“Yo y tú”, “yo y los otros” pueden interpretarse como formas relativas de manifestarnos en el marco de nuestra realidad pero resulta interesante y enriquecedor practicar el ejercicio de ir dejando de lado paulatinamente esta dualidad tan diferenciada para ir poco a poco tomando consciencia de que todos somos uno.

Es por ello que resulta tan gratificante practicar el amor y la compasión hacia todos los seres porque ayudando a los demás, deseando el bien para todos sin excepción, surge como resultado natural la alegría individual aunque esta no sea ni el objetivo ni la motivación de nuestras acciones o aspiraciones.

Es decir, cuando deseamos que las personas se liberen del sufrimiento y de las causas del sufrimiento, y deseamos que encuentren la felicidad y las causas de la felicidad, y lo hacemos sin buscar ni esperar nada a cambio, sentimos una gran plenitud que surge como consecuencia natural de todo ello.

Es por este motivo que, cuanto más ayudamos a los demás, más va decreciendo nuestro apego hacia lo que se conoce como “ego” y más unidos nos vamos sintiendo con el resto de los seres.

Desear el bien para todas las personas, desde la empatía, el afecto y el respeto, ha sido y sigue siendo una práctica que ha florecido especialmente a raíz del contexto actual y, a pesar de que físicamente hemos estado forzosamente alejados, quizás hayamos estado más cerca que nunca los unos de los otros.

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